:::Perspectiva de Yuki:::
Otro gran día, un genial inicio de clases... O por lo menos
eso decía antes. Así es. « Me llamo Yuki Kaai, tengo nueve años y soy hija de
mi profesor, Kiyoteru Hiyama; lo que hace la escuela oficialmente horrible.
» No desprecio a mi papá, al contrario,
lo quiero mucho; pero no es muy agradable pasar junto a él las veinticuatro
horas del día, y menos que observe cada uno de tus movimientos. Después de
mencionar eso, es un milagro que tenga amigos, ya que no suelo ser muy sociable
que digamos. Todos son agradables, pero en especial Yao, Gachapoid y Akinos.
Ellos tres son mis mejores amigos. Y sé que me quieren tanto como yo a ellos.
Sí, pueden llegar a ser algo sobreprotectores, ya que soy la única niña que
siempre está junto a ellos. Es curioso, porque yo tengo varias amigas, pero por
lo que veo, a ninguna le agradan ellos.
Pero bueno, ese día llego con un humor que va por los suelos
a la escuela. Luego veo a Akinos sentado en el escritorio de nuestro salón.
-¿Qué haces ahí?.-
-Hola, Yuki.-
-Bájate, sabes que el maestro te regañará si te ve así.-
-Hoy despertaste de buen humor, ¿Eh?.- Sus bromas son de lo
peor.
-No dormí bien, sólo bájate de ahí.- Akinos me obedece y se
acerca.
-¿Aún tienes esos sueños extraños?.-
-Más bien pesadillas; no he dormido nada en lo que va del
mes.-
-No entiendo por qué te ocurre eso tan seguido.-
-Tampoco yo, pero es bastante raro.-
Desde hace un par de semanas, he estado teniendo cada noche
sueños muy extraños, casi todos bastante trágicos y feos. El último que tuve
fue sobre Gachapoid. Soñé que estaba parada junto a él, cuando se volvió un
montón de gelatina verde. Entonces intenté volverlo a la normalidad, pero mi
cuerpo desapareció. Sí, o sé. Es MUY extraño, pero así pasó.
-¿Qué fue esta vez?-
-Sobre Gacha.-
-¿Gacha? ¿Y él que tiene que ver?-
-Luego te diré... Ahora sólo quiero dormir un rato.-
-Qué mal, a penas pensaba decirte que fuéramos a jugar al patio
con los demás.-
-Si quieres ve tú, yo por ahora me quedo aquí.-
-No seas idiota, aquí me quedo contigo.- Entonces se sentó
en el piso y con un gesto, me indicó que fuera sobre su regazo. Así que apoyé
suavemente mi cabeza en él hasta quedarme completamente dormida. Un rato
después llegó Yao al salón, extrañado de que no hubiéramos salido.
-¡Hey! ¿No bajan?-
-Shhhhhhhhh...-Siseó Akinos colocando el dedo índice sobre
sus labios.- Está dormida.
-Está bien.-Dijo Yao saliendo del aula.- Los veré en el recreo.-
-Claro. Adiós.-
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