jueves, 7 de agosto de 2014

Mundo Vocaloid CAPÍTULO 7 : Conectados por un sentimiento

 :::Perspectiva de Rion:::

El tiempo pasaba lentamente, inundado en un silencio insoportable que llenaba aquellos segundos de vida, en esa habitación, eran simplemente algo más de lo que seguramente no recordaría después de un momento.

No había nada.

-Siento no haberlo dicho antes.
-No hay problema, hoy no tengo mucho qué hacer.
-No fuiste a la escuela...
-Tampoco tú, así que no estás en posición de decírmelo.
-No fue un sermón.

Permanecía valiosos segundos de mi vida sentada en el piso de la sala en casa de Piko, quien sólo estaba de pie frente a mí, con sus ojos inexpresivos. Mis rodillas comenzaban a dolerme, de estar tanto tiempo sobre ellas, por lo que simplemente opté por sentarme normalmente, mientras volvía a perderme en mis pensamientos.

-Lo siento.- Dijo él desviando la mirada, evitando cualquier contacto visual conmigo.
-Tú no tienes por qué.- Mi garganta se secó de la nada. Mi voz se entrecortó sin razón, impidiéndome continuar.
-Está bien si decides irte.
-¿Acaso quieres que me vaya?
-¿Acaso quieres oír la verdad?

No pude responder.

-Como pensé.
-No es mi culpa.
-Nunca dije que lo fuera. Pero es evidente que escuchar la verdad te duele más que nada.
-No me duele.
-¿A quién tratas de engañar, Rion?
-Supongo que a ti.

Ciertamente, decir que no me dolía era completamente distinto a que no lo hiciera. Suelo ser una persona fuerte, aunque eso no tenía mucho que ver, cualquier persona se quedaría pensativa ante una situación como en la que ahora me encontraba.

-¿Quieres llorar?
-Sí.
-Está bien.
-No puedo.

Piko se agachó, sentándose frente a mí y tomó mi cabeza con ambas manos para levantarla. Las lágrimas comenzaban a brotar de mis ojos abiertos como platos, mientras que lo único que podía distinguir a causa de esto era su cabello blanco y sus ojos, uno azul y uno verde, ambos mirándome fijamente de forma inexpresiva.
Entonces, pude sentir cómo en mi rostro se encendía un tono rojo, tan vergonzoso que lo único que pude hacer fue bajar mi cabeza y cubrirme la cara con mis manos.

Y ahí estaba. Avergonzada de mí misma; sintiendo que ya no podía parar de llorar. Piko por el contrario, sólo me abrazó y entonces fue cuando rompí en llanto. Yo solía ser la mayor, la más fuerte y decidida, pero esa imagen se rompió en aquel instante.

Pero hay que volver atrás…

Esta mañana me levanté con ánimos, cosa rara en mí. Lavé mi cara y me miré al espejo, contemplando el reflejo de mis ojos como si se tratara de otra persona. “No importa lo que digan, tú eres hermosa”  Pensé. Corrí hasta mi cuarto para vestirme, pero mis pasos fueron bajando su velocidad y opté por volver a la cama. En eso puedo escuchar a mi madre gritar desde la planta baja de la casa:
-Rion, ¿Ya te estás preparando?
-No quiero ir a la escuela.- Dije volteándome en la cama para que las almohadas no cubrieran mi boca.
-Tú decides, pero ya sabes lo que trae eso. Sólo no esperes una calificación perfecta.
-Lo sé, mamá. Estoy segura de eso.
-Bien.

Entonces me quedé dormida.

Después de un rato, sentí la almohada húmeda y desperté algo aturdida. Claro, era mi baba. Fui a lavarme la cara nuevamente, eran las 10:18 A.M. y yo seguía en mi ropa de dormir, una camiseta rota y holgada color violeta y un viejo short blanco, que me quedaba muy corto como para seguirlo usando normalmente. Fui a mi cuarto y me vi en el espejo de cuerpo entero.
-Cielos, doy asco.-Dije para mí misma.
Y ciertamente, mi cabello parecía el de una vagabunda, pero cepillarlo era sólo una pérdida de tempo. Aún así lo hice, me vestí con las primeras prendas que encontré y bajé a la cocina a tomar mi desayuno. Ahí estaba mi padre, parecía muy alterado y dudaba en preguntarle o no qué le sucedía.
-Papá, ¿Estás bien?- Pregunté de todos modos.
-Claro hija, sólo estoy algo preocupado por un asunto del trabajo, necesito llegar a tiempo.
-Entiendo. No te preocupes, seguro todo saldrá genial.
-Gracias Rion- Dijo y besó mi frente, levantándose de la mesa. Recogió sus cosas y se despidió de mamá, yéndose así a su trabajo.
Para ser sincera, no tengo la más mínima idea de en qué trabaja, creo que se dedica a algo relacionado con medicina, ya que en la habitación tienen un armario lleno de frascos y cosas así.
-Mamá ¿Puedo ir a casa de Piko?- Pregunté con el tono más amable que pude conseguir.
-No fuiste a la escuela, ¿Y quieres que te deje ir con tus amigos?- preguntó algo molesta.
-¡Pero estoy muy preocupada por él! No ha ido a la escuela, no responde los mensajes que le envío y tampoco contesta el teléfono, sólo desapareció.- Dije de manera que mientras más decía, más rápido comenzaba a hablar.
-Escucha, Rion. Sé que Piko es tu primo y que te llevas muy bien con él, pero no pueden estar juntos todo el tiempo, cada no tiene cosas diferentes qué hacer. Seguro tendrá una buena razón para no comunicarse con sus demás amigos.- Respondió mi madre, con un ligero tono de sermón, pero sobre todo de consejo. Ella siempre suele saber bien lo que dice, es una gran amiga, a parte de excelente cocinera.
-Lo sé, pero me tiene intranquila lo que puede haberle pasado.
-No te preocupa lo que pudo haberle pasado, sino lo que puede llegarle a pasar. Sé que la compañía suele ser buena, hija; pero en esta vida debemos aprender a solucionar nuestros propios problemas y enfrentarnos al mundo por nosotros mismos.
-Mamá, ¿Tomaste los libros de mi estante?
-Tal vez tomé alguno y lo leí por casualidad- Dijo ella con un tono travieso.
-Por favor llévame con Piko, necesito saber cómo está. Te prometo que te dejaré leer mis libros, pero llévame con él.- Supliqué finalmente.
-Está bien, pero no quiero que sigas faltando así de la nada a la escuela. Esto es muy perjudicial para ti y lo sabes.- Indicó ella mientras tomaba las llaves del auto y caminamos hasta la cochera.

Después del trayecto de 13 minutos hasta la casa de Piko, bajé del auto para disponerme a entrar a la vivienda color celeste de dos pisos donde él vivía; cada vez más cerca de saber lo que le ocurre.
Para mi sorpresa, mi tía Sora ya había abierto la puerta antes de que yo llegara y supuse que me había visto llegar. Me dio un abrazo contenta, recibiéndonos en casa.
-¡Rion! ¡Qué linda sorpresa! Vaya, has crecido bastante desde la última vez que nos vimos.
-Nos vimos la semana pasada, tía.
-Bueno, creces rápido linda. Raquel, ¿Les gustaría almorzar algo? Estoy haciendo burritos…
-En realidad, sólo he venido a dejar a Rion, me insistía en que quería ver a Piko, así que la traje.
-Ah, te entiendo, yo también estoy algo ocupada con las labores.- Dijo a mamá y luego se dirigió a mí – Entra linda, Piko está en su habitación; si quieres, deja tu mochila en la sala.

Y eso hice.  Entré lo más rápido posible (tratando de no parecer tan obvia, claro), dejé mi mochila a lado del sofá banco en la sala y me dispuse a subir los escalones de concreto que me llevaban a la segunda planta. Un poco agotada, llegué a la habitación de Piko y tenía la puerta cerrada. Una pequeña tabla de madera con su nombre hecho de botones azules y verdes me encaró antes de que yo tocara la puerta.
-¿Quién?
-Soy yo… Rion. –Dije con la voz entrecortada de los nervios y en un tono a penas audible.
Él no respondió.
Sentí una punzada en el estómago que hizo que mi respiración se entrecortara, mis ojos estaban abiertos de par en par mientras con desconcierto miraba la tabla con su nombre en botones colgada en la puerta de madera. ¿Qué podría estar pasando? Esa pregunta resonaba en mi cabeza sin haberme percatado de que seguía ahí parada después de unos 7 segundos.
En ese momento fugazmente la puerta se abrió y un brazo se alargó hasta alcanzarme, jalándome rápidamente hacia la habitación. Aturdida, sólo pude ahogar un grito antes de caer de cara contra la cama. Oí que cerraron la puerta con pasador y entonces pude voltear. Ahí  estaba Piko de pie recargado en la puerta con los ojos enrojecidos y una mirada afligida. No recordaba haberlo visto así muchas veces, cosa a la que tal vez nunca podría acostumbrarme nunca. Dolía lo suficiente.
-Ahh…- Dije con la voz entrecortada y los ojos bien abiertos, tratando de hacer contacto visual con él.
Entonces él se lanzó hacia mí rodeándome con sus brazos, ambos tirados en la cama, Piko rompió en llanto. Yo confundida, sólo comencé a acariciar su cabello, tratando de brindarle consuelo; él escondió su cabeza en mi pecho, mientras gritaba desesperadamente. Yo tomé con ambas manos su cara y besé su frente, encontrándome luego con esos tiernos ojos que suplicaban desahogarse.
-Ya… tranquilo Piko.- Dije aún acariciando su cabello blanco, tratando de no romper en llanto también.
Él intentó decir algo, pero su llanto no me permitía comprender ni una palabra. Después de unos minutos logró calmarse, tuve miedo de llamar a mi tía, ya que no sabía si era una situación personal lo que lo tenía tan triste. De nuevo pude entender sus palabras con claridad.
-Tonta.- Dijo rompiendo el silencio- Te estaba esperando.
-Y tú me tenías muy preocupada idiota.- Contesté con los ojos cerrados. Me aliviaba verlo mejor.
-Lo siento.- Sonrió sentándose en la cama. Luego yo hice lo mismo, para poder pedirle una explicación.
-Tú… ¿Qué te ha pasado en estos días? no me has respondido el teléfono, jamás te has conectado, ¡Ni siquiera has respondido mis mensajes!- Dije en un tono indignado.
-Yo… la verdad lo siento. – Dijo ruborizándose.- En verdad me hacía falta hablar contigo hoy.
-¿Por qué lo dices?- Dije confundida.
-Necesito decirte algo importante.-Comentó tomando un tono serio.
-Te escucho.
-Pero necesito que lo tomes con calma.- Aquellas palabras me alarmaron bastante.
-E-sta bien…-Mi corazón comenzó a latir con fuerza y mi cabeza se llenó de pensamientos como “¿Qué está pasando? ¿Por qué lo dice tan serio? ¿Qué es tan importante?” Y mi alma se sentía intranquila.
-Hoy en la mañana… más temprano, decidí entrar a mi correo, cosa que sabes rara vez hago. Ahí tenía un mensaje de la compañía de papá, por lo que supuse que cuando entró a trabajar puso mi correo como referencia, antes que tuviera el suyo o ehhh… bueno, ¡Ese no es el punto!- Prosiguió- En el correo decía que necesitaban contactar a la empresa de seguro de vida que usaba papá…
-E-spera…- Interrumpí- Pero eso… ¿No significa que mi tío está…? – Mi voz se fue cuando razoné lo que podría haber pasado.
-Está muerto.- Dijo Piko con su mirada vacía, sin emociones. Podía ver como se esforzaba por no debilitarse otra vez.
-¿Es en serio? N-No… no puede ser…- El desconcierto me invadía, mi corazón latía con más fuerza. - ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?
-El correo fue enviado ayer a las 10:37 P.M., al parecer ellos no tienen el teléfono de nuestra casa y mamá no tiene correo electrónico. Está dirigido a “la señora Utatane”, pero no hallaron remedio más rápido que enviármelo a mí. Según decía, lo hallaron muerto a causa de balas ayer en la noche, cerca de Angel’s Palace.
-¿Ya se lo dijiste a mi tía?
-No hallo la forma de decírselo… no quiero lastimarla tan fuertemente.
-Es su esposo. Necesita saberlo cuanto antes.
-Ese es el problema.
-¿Qué?
-Que no quiero herirte tampoco a ti.
-¿Q-qué quieres decir?
-Había droga en la escena del crimen. Creo que mi papá era adicto. Tengo miedo de que algo peor haya pasado. De que se metiera a él o a nosotros en algún lío.
-Debes confiar en que no llegará a mayores este problema, pero por ahora debes decírselo a m tía, AHORA.- Dije resaltando la última palabra para indicarle que en verdad no podía esperar más tiempo. – Yo te ayudaré, vamos.
-No sé cómo hacerlo, Rion.- Dijo apenado, desviando su mirada.
-Sólo confía, te voy a ayudar. No podemos dejar que pase más tiempo.
-¿Prometes que no la lastimaremos mucho?
-No más de lo necesario, lo prometo. – Dije y le di un abrazo. Era evidente que Piko necesitaba confianza, y yo me propuse brindársela.
Bajamos las escaleras sigilosamente, divisando todo el primer piso para saber dónde estaba mi ti Sora. Cuando la vimos en la cocina, ambos volteamos hacia el otro, mirándonos a los ojos con determinación y valor. Ella parecía alegre como siempre; que mal que estropearíamos esa sonrisa que la hacía ver hermosa e incluso más joven.
-Ah, chicos; a penas iba a hablarles para que bajaran a comer, pero ya que están aquí…
-Mamá, tenemos algo importante que decirte.- Dijo Piko interrumpiéndola. Conservaba la expresión seria, tratando de tomar todo con la mayor calma posible.
-¿Y eso? ¿Qué ocurre, cielo?
-Por favor ven a la sala. Necesitamos hablar.- Dirigiéndose al sofá blanco e invitando a su madre a sentarse junto a él, añadió- Es sobre papá.
-Piko empiezas a preocuparme.
-Tú solo… tranquila.
Yo me senté al lado de mi tía, tratando de parecer tranquila. Piko tomó mi mochila y sacó de ella mi laptop sin preguntar; la encendió y después de teclear la clave accedió a internet para entrar a su correo.
-Necesito que veas este mensaje, mamá. Lo descubrí hace a penas unos minutos.- Mintió para ablandar un poco el golpe. Pronto mi tía Sora estaría enterada de todo. Ella sólo veía con preocupación e intriga la pantalla, sin saber que lo que estaba a punto de leer sería tan terrible.
-Yo… no lo entiendo. ¿C-Cómo puede pasar esto?- Dijo ya con lágrimas en su rostro, me dolía profundamente verla así, pero no podía hacer nada. Solamente la abracé tratando de no llorar, Piko se unió.
-Cómo lo siento- Fue lo único que logré decir.
Prontamente los gritos y gemidos de dolor se oían por toda la casa, luego sonó el teléfono. Piko decidió contestar, no sin antes aclararse la garganta para no dar sospecha alguna.
-¿Diga? –Hizo una pequeña pausa- Hola, tía Raquel.- Dijo volteando a verme.- Eh… ella está ocupada. Pero, ¿Sería mucha molestia pedirte que vengas?... Claro, por favor llega lo antes posible.
-¿Va a venir Raquel?- Dijo mi ti Sora secándose las lágrimas.
-Sí, dice que llega en veinte minutos.
-Está bien, ustedes vayan a comer. Yo tengo que checar todo esto.
Piko y yo fuimos al comedor y nos encontramos con un plato lleno de burritos recién hechos. El olor penetrante era irresistible. Nos sentamos a comer ambos, de manera que quedamos uno frente al otro. Compartimos una mirada fugaz, sin poder aún sostenerla.
-Me pregunto si será mal momento para decirle que están deliciosos.
-En momentos así, es mejor quedarse callado.
-Entiendo.
El incómodo silencio invadió la estancia, lo único que se escuchaba era el tintinear de los cubiertos al usarse. Por alguna razón, me sentía culpable.
-Rion, yo…- Dijo antes de que su voz se perdiera.
-¿Qué ocurre?
-Tengo miedo.
-¿De?
-De lo que pueda pasar.
-Tranquilo Piko. Todo estará bien.
-Eso espero.
Pasó un rato antes de que mi madre llegara. Mi tía Sora la recibió y ambas fueron a la sala. Yo decidí ir al baño para poder escuchar lo que sea que fuera a decirle. Mi tía ordenó a Piko que subiera a su habitación, por lo que supe que había sido buena idea oír desde ahí. Giré lentamente el picaporte tratando que hiciera el menos ruido posible y así escuchar con claridad.
-Eso es lo que decía el correo.
-Oh, de verdad lo siento, no sabes cuánto.
-Está bien, tranquila.
-Hablo en serio, de hecho, hay algo que quiero decirte.
-Cielos, ¿Qué ocurre?
-A mí hoy me avisaron algo similar. Me llamaron del seguro de vida de Alex para informarme que… bueno… él...- Su voz se apagó.
-No me digas que él también…
Silencio.
Sentí un dolor en el pecho tan fuerte que apreté los puños, sin percatarme de que sostenía el picaporte con una mano lo que hizo que girara bruscamente, delatandome.
-¡Rion! ¿Desde cuándo estás ahí?- Dijo mi madre sorprendida.
-Papá también se ha ido, ¿No?
-Rion, ¿Qué…?
-Está muerto.
Mi madre me miró con tristeza. Yo le di un abrazo intentando calmarme.
-¿Cómo ocurrió?- Le dije aún sin soltarla.
-Lo hallaron… en el closet de limpieza. El estudio dice que fue una sobredosis.
   Había droga en la escena del crimen.
Recordé las palabras de Piko, que comenzaron a resonar dentro de mi cabeza y atormentarme. ¿Era posible que ambas muertes estuvieran relacionadas? ¿Mi padre era también adicto entonces?

Después, corrí escaleras arriba hasta el cuarto de Piko y esta vez, fui yo quien me lancé a sus brazos.
-¡Rion! ¿Qué sucede?
-Mi padre también está muerto, Piko.- Dije con los ojos llorosos.
Después de eso, decidimos dormir un rato para tranquilizarnos, el día a penas comenzaba y había sido sin duda alguna un duro comienzo.
Y ahí estábamos, ambos tumbados en la cama, pegados uno al otro y tomados de las manos. Las lágrimas comenzaban a secarse y nuestros corazones recobraban su ritmo normal.
Volvíamos a sentirnos tranquilos.

jueves, 10 de julio de 2014

Mundo Vocaloid CAPÍTULO 6 : Sueños

:::Perspectiva de Yuki:::

Otro gran día, un genial inicio de clases... O por lo menos eso decía antes. Así es. « Me llamo Yuki Kaai, tengo nueve años y soy hija de mi profesor, Kiyoteru Hiyama; lo que hace la escuela oficialmente horrible. »  No desprecio a mi papá, al contrario, lo quiero mucho; pero no es muy agradable pasar junto a él las veinticuatro horas del día, y menos que observe cada uno de tus movimientos. Después de mencionar eso, es un milagro que tenga amigos, ya que no suelo ser muy sociable que digamos. Todos son agradables, pero en especial Yao, Gachapoid y Akinos. Ellos tres son mis mejores amigos. Y sé que me quieren tanto como yo a ellos. Sí, pueden llegar a ser algo sobreprotectores, ya que soy la única niña que siempre está junto a ellos. Es curioso, porque yo tengo varias amigas, pero por lo que veo, a ninguna le agradan ellos.
Pero bueno, ese día llego con un humor que va por los suelos a la escuela. Luego veo a Akinos sentado en el escritorio de nuestro salón.
-¿Qué haces ahí?.-
-Hola, Yuki.-
-Bájate, sabes que el maestro te regañará si te ve así.-
-Hoy despertaste de buen humor, ¿Eh?.- Sus bromas son de lo peor.
-No dormí bien, sólo bájate de ahí.- Akinos me obedece y se acerca.
-¿Aún tienes esos sueños extraños?.-
-Más bien pesadillas; no he dormido nada en lo que va del mes.-
-No entiendo por qué te ocurre eso tan seguido.-
-Tampoco yo, pero es bastante raro.-
Desde hace un par de semanas, he estado teniendo cada noche sueños muy extraños, casi todos bastante trágicos y feos. El último que tuve fue sobre Gachapoid. Soñé que estaba parada junto a él, cuando se volvió un montón de gelatina verde. Entonces intenté volverlo a la normalidad, pero mi cuerpo desapareció. Sí, o sé. Es MUY extraño, pero así pasó.
-¿Qué fue esta vez?-
-Sobre Gacha.-
-¿Gacha? ¿Y él que tiene que ver?-
-Luego te diré... Ahora sólo quiero dormir un rato.-
-Qué mal, a penas pensaba decirte que fuéramos a jugar al patio con los demás.-
-Si quieres ve tú, yo por ahora me quedo aquí.-
-No seas idiota, aquí me quedo contigo.- Entonces se sentó en el piso y con un gesto, me indicó que fuera sobre su regazo. Así que apoyé suavemente mi cabeza en él hasta quedarme completamente dormida. Un rato después llegó Yao al salón, extrañado de que no hubiéramos salido.
-¡Hey! ¿No bajan?-
-Shhhhhhhhh...-Siseó Akinos colocando el dedo índice sobre sus labios.- Está dormida.
-Está bien.-Dijo Yao saliendo del aula.- Los veré en el recreo.-

-Claro. Adiós.-

Mundo Vocaloid CAPÍTULO 5 : Just Be Friends

:::Perspectiva de Oliver:::
                                 
"Que les vaya bien, y cuídense" Dijo mi madre esta mañana después de dejarnos a  mi hermana Olivia y a mí en la escuela. Esas lindas palabras siempre me han animado a comenzar un buen día, siendo las que me alientan para no rendirme. Para no ceder. Para no dejarla ir. A pesar de tener solamente 12 años, me gusta soñar en grande; y actualmente, uno de mis grandes sueños es ella. Sí, es un poco mayor... pero no me importa. La conozco desde hace 2 años y sé casi todo sobre ella, soy su mayor confidente. A pesar de todo esto, me sigo esforzando para llegar más profundo dentro de su corazón.
-¿Oliver? ¿Qué se supone que haces en ese árbol?- Preguntó mi hermanita.
-Nada que te importe, Olivia.- Le respondí molesto. Siempre me lo pregunta, a pesar de que ya sabe lo que hago.
-Deja en paz a SeeU, si se entera de esto, te puede denunciar por acoso. Cualquiera lo haría.-
-No es acoso.- Saqué unos binoculares de mi mochila y dirigí la vista hacia la entrada del instituto.- Es observación a distancia.-
-Pues sea lo que sea, es ilegal.- Se subió al árbol y me arrebató el aparato.- Déjame ver.- La imagen del instituto entero apareció ante sus ojos. Desde ese punto, se podía observar lo que fuera.
-Dámelos -Tomé los binoculares de vuelta.- Yo soy el observador aquí.
-Eres un raro, no sé por qué no le he dicho a nadie sobre esto.-
-Porque te haré pagarlo si lo haces.- Una convincente sonrisa se dibujó en mi rostro. Acto seguido, ella bajó del árbol.
Por fin, al estar solo, regresé la vista a la entrada y ahí estaba ella. Más bonita que de costumbre y claro, acompañada de sus amigas. En ese momento, bajé del árbol y corrí a saludarla. Ella hizo lo mismo y me abrazo en medio del patio. Se sintió tan bien... un abrazo de SeeU. Su sonrisa es embriagadora... casi tanto como estar entre sus brazos.
-Buenos días, Oliver.- Dijo con una voz susurrante.
-Hola, SeeU.- Sonreí tanto como mi cara me lo permitía. Ella sonrió también.-¿Vamos a clase?.-
-Vamos.- Entrelazó su brazo con el mío y caminamos por el patio, hasta el edificio enorme de color azul en el que estudiábamos.
Aún faltaba media hora para que comenzaran las clases oficialmente, así que subimos a la terraza, donde se hallaban varias bancas con alumnos realizando casi de cualquier actividad y nos sentamos en la orilla del barandal para disfrutar de una vista panorámica de la ciudad entera.
-Y dime... ¿Cómo te ha ido?- Traté de preguntar, para romper el silencio.
-Bien... pero...- Después, su sonrisa se desvaneció.
-¿Qué ocurre?- Me preocupaba que no sonriera. Me preocupaba que estuviera triste. Me preocupaba ella.
-Es... mi padre. Me está amenazando con cambiarme el próximo año de instituto.- Volteó para decírmelo de frente. - Dice que no aprovecho la oportunidad de estudiar aquí... No quiero irme. Por favor no le digas a nadie, sólo tú lo sabes hasta ahora.-
Toda mi felicidad desapareció en menos de lo que esperaba « ¿Se va? ¿Es en serio? » No puedo permitir que se vaya. Sería como darme un tiro en la cabeza.
-Yo tampoco.- En ese instante, SeeU rompió en llanto. « Menos mal que todos se han retirado ya... » Ella se veía tan triste... lo que me ponía triste a mí también; pero llorar con ella sería inútil. Sólo la abracé, ella hizo lo mismo y no la solté hasta que terminara de desahogarse. No pensaba soltarla.
-En ese caso, hay que demostrarle a tu padre lo que puedes llegar a ser.-
-¿Cómo?- Secó las lágrimas de sus ojos y prestó gran atención.
-Debido a que estás en un grado más avanzado al mío, no puedo ayudarte en todo, pero si reunimos a más, podemos ayudarte a mejorar en los estudios. Así, no te cambiarán de instituto.-
Su cara se iluminó nuevamente, la idea le agradaba. Me abrazó con toda su fuerza, feliz de nuevo.
-Gracias.- Dijo con suavidad.- Muchas gracias.-
-De nada.- Respondí con una renovada esperanza.
-Eres el mejor amigo que una chica pueda tener.-

"Amigo". No es lo que esperaba, pero está bien. Siempre y cuando eso me permita estar cerca de ella.

Mundo Vocaloid CAPÍTULO 4 : Declaración de Guerra

:::Perspectiva de Lily:::

La primera clase del lunes resultaba ser la más aburrida de la semana, y también la más larga : historia. Los astros parecían estar en mi contra, pues la directora llegó al aula y pasó 20 minutos sermoneándonos acerca de una rollito que hicieron unos chicos en la entrada. «¿Y A MÍ ESO QUÉ?» Por suerte, recibí un pequeño trozo de papel arrugado de parte de Yuukai.

"¿Tienes idea de qué habla?"
"Unos tontos que hicieron el oso en la mañana"
"Al menos nos está quitando clase..."
"Sí, lo sé. Si sigue así una media hora más, por mí perfecto"

Entonces dejamos de escribir para que no nos descubrieran. Pero en ese momento, la directora de marchó. Luego, el profesor siguió hablando, y hablando, y hablando... y hablando... y habla...

...Lily...

Después, sentí que alguien tomaba mi hombro. Era Ted. Me volteé hacia él y pude contemplar a sus espaldas el salón de clases vacío.
-¿Ted?- Pregunté desconcertada y con los ojos entrecerrados.
-Sí...- Respondió con una amable sonrisa.
-¿Qué pasó?-
-Te quedaste dormida. Ya todos salieron al receso.-
-Entiendo... entonces no tienes demorarte aquí conmigo.-
-En realidad, quería ver si podíamos comer juntos.- Debo admitirlo, este chico sabe tratar a las mujeres.
-Claro.- Sonreí recogiendo mis cosas y sacando mi almuerzo.
Caminamos juntos por los pasillos buscando el sitio donde se encontraban los amigos de Ted; cruzamos el laberinto de arbustos que hay en una pequeña zona del patio, el cual conducía a una hermosa área de bancas y césped, parecido a un parque. Ahí, en una de las bancas, comían Dell, Gumi, Mew y YOHIOloid.
-¿Por qué tardaron tanto?- Preguntó Mew amablemente. Su larga cabellera negra resplandecía con el brillo del Sol y le daba un toque de tranquilidad a su aspecto.
-Una pequeña demora, tan sólo.-Respondió Ted, tomando asiento.
-Me quedé dormida en clase.- Sonreí un poco nerviosa. Ted nunca me había invitado con sus amigos, a pesar de que los conocía a todos. Se sentía extraño.
-¿De verdad?- Preguntó YOHIOloid con entusiasmo.- ¿Y no te descubrieron?-
-Hasta donde yo sé, no.-
-Pues claro que no, Lily es buena para no hacerse notar.- Añadió Gumi, con una sonrisa extraña.
-No sé ustedes, pero yo tengo hambre.- Concluyó Dell, tomando una hamburguesa en sus manos y devorándola con la mirada.
-Yo también, mejor comamos.- Dijo Mew con tono fatigado.
La estancia daba una sensación de libertad, tal vez por sus dimensiones tan enormes, hacía que te sintieras en cualquier otro lugar, menos una escuela. De una u otra forma, me sentía perseguida, observada. La vergüenza me invadió y puso al rojo vivo mis mejillas sin razón.
-Lily, ¿Estás bien?- Preguntó Dell extrañado.
-Estoy bien, gracias-
-¡Bien Lily!...-Espetó Gumi- ¿Piensas entrar al concurso de belleza anual de la escuela?- En ese momento, una sonrisa incontenible y aterradora se dibujó en su blanco rostro.
-La verdad, no sé...- « ¿Eres retrasada? ¡Claro que voy a entrar! Pero no sólo eso. VOY A APLASTARLAS A TODAS. » - No estoy segura.-
-Eres linda, serías una gran candidata.- Aseguró Mew. -Aunque creo que si alguien aquí te puede calificar, el ideal es Ted.
-¡¿Qué rayos?!- Ted se sonrojó y todos se echaron a reír.- ¡No digas eso, Mew!-
-Ya, ya. Lo siento..-
-¿Tú no entrarás?- Repuso YOHIOloid con tono infantil.
-Oh, no. Este año me reservo mi belleza para mí misma.-
-Yo no la veo...- Dijo Dell observando a la chica. Acto seguido, ésta le dio un golpe.
-¡Tonto! Nunca le digas eso a una chica.-
-¿Chica?-
Un estruendo se escuchó en el pequeño parque de la escuela. Todos nosotros nos volvimos repentinamente el centro de atención. « Lo admito, no se siente tan mal. »
-En fin, ¿Tú entrarás, Gumi?-
-Lo más probable es que entre. Pero veo que tendré más competencia esta vez.- La chica comenzó a mirarme sin disimulo.

-Sea quien gane, tienen nuestro apoyo.- Comentó Ted. Luego, tomó mi mano y la apretó ligeramente, como diciendo "Y va en serio". Hice lo mismo. "Gracias". "De nada".

Mundo Vocaloid CAPÍTULO 3: Sin problemas, no hay diversión

:::Perspectiva de Miku:::

Ésta mañana Neru decidió ir sola al instituto, es muy extraño, ya que siempre prefiere venir con Teto y conmigo.
-Odio a ese idiota. Volvió a darme el almuerzo equivocado.- Dijo Teto molesta mientras revisaba su mochila.
-Al menos agradece que te prepara el almuerzo y lo pone en tu mochila. Mi hermano no hace eso ni en sueños.- Tomé una bolita de chocolate y la comí satisfecha. Estaba apresurada porque había olvidado guardar mis libros después de hacer mi proyecto hasta las dos de la mañana. Mágicamente, la fecha de entrega se adelantó casi un mes.
-¿Segura que no quieres que me ponga al volante? Estás muy desvelada y no es que no confíe en ti, pero aprecio mi vida.- Sí, lo admito. Estoy viendo doble mientras manejo un auto.
-¿Sabes qué? Hazlo.- Detuve el auto y me pasé al asiento del copiloto. A punto de quedarme totalmente dormida, Teto golpeó mi espalda con fuerza y de mí salió un gran eructo.
-¡Agh! Se nota que no has comido. Toma mi batido.- Me entregó un vaso enorme y lleno de licuado de mango.-Tómalo todo, luego compro otro en el receso.-
-Está muy bueno, ¿Dónde lo compraste?- No podía dejar de tomarlo, tal vez era mi estómago que exigía la comida, o que cuando tienes hambre cualquier cosa es un manjar. No importaba ya, porque me lo terminé.
-En un snack que está cerca de aquí, luego te invito. Ahora no, porque llegamos tarde.- Cielos, Teto es tan buena amiga que no me lo creo. Tengo suerte de tenerla a mi lado siempre, eso seguro. La energía en mí se restauró un cuarenta por ciento, lo suficiente para un día de escuela.
-Por cierto, Teto... ¿Escuchaste que el concurso de belleza será la próxima semana?-
-Ah, sí. Pero este año no pienso entrar.-
-¿Por qué? Siempre estás entre las mejores. Además, tal vez hasta novio consigues.- La cara de Teto se tornó roja como un tomate y debo admitirlo, me encantaba verla así.
-¡No digas eso!-
-No entiendo por qué no.-
-Este año van a entrar más chicas, y todas son muy bonitas.-
-¿Como quién?-
-Como Luka, Meiko, Lily, Haku...-
-Aún así, reconsidera lo del novio.-
-No quiero un chico que sólo se fije en la cubierta, sino en el relleno.-
-Deja de provocarme más hambre de la que tengo.-
-Ok, ok, como sea, ya llegamos.- Ambas bajamos de mi auto y nos dirigimos a la entrada, pero algo estorbaba. Una barrera de personas bloqueaba la entrada.
-¿Qué está pasando aquí?- Pregunté desconcertada aproximándome a la multitud. No alcancé a ver mucho, sólo a Gumo, que parecía desmayarse. Luego vi que Iroha corría lejos y traté de seguirla.
-¡Iroha! ¿Qué ocurre?- Cuestionó Teto corriendo, también.
-¡Son Gumo y Yuma!- Respondió la chica perdiendo la respiración.
-¿Qué pasa con ellos?- Dije de forma agitada.
-Están heridos... pelearon.- Iroha comenzaba a perder velocidad a medida que llegaba a la enfermería.

-¿Por qué corren en el pasillo?- Dijo un profesor enfurecido, acto seguido, Teto y yo nos detuvimos, dejando que Iroha fuera por la ayuda, mientras nosotras dos explicábamos el resto de la situación. Me pregunto qué le pasaría a Gumo en ese entonces. Mientras Teto seguía evitando los problemas, decidí buscar a Gumi para explicarle lo que pasaba con su hermano; luego, ambas nos dirigimos hacia el montón de gente que había disminuido ligeramente al igual que el ruido. Entonces contemplamos la imagen de Iroha e IA ayudando a Gumo y Yuma, ambos heridos gravemente. El suelo estaba cubierto por espesas manchas rojas y pisotones marcados. La situación estaba muy mal, pero decidí no entrometerme. Casos así requieren de discreción...... Lástima que no todos entienden eso.

Mundo Vocaloid CAPÍTULO 2: Un nuevo viejo amigo

:::Perspectiva de Neru:::

Se supone que tendría que estar ahora mismo camino al instituto con mis amigas Teto y Miku, pero opté por ir sola en autobús. Escuchar música al mirar por la ventana es muy tranquilizante, tanto que me hace olvidar que voy a clases. Estos días me he sentido sola, como esas veces en las que en medio de una conversación los demás no saben de lo que hablas, así me siento yo. No es nada fuera de lo normal, pero estoy harta de ser la única de mis amigas que sigue sin declararse a alguien. Algunas de ellas fueron aceptadas, otras, no tuvieron la misma suerte. Pero probablemente soy la única que no sabe lo que es mejor. Todas las chicas hablan sobre un romance, una historia de amor... ¿Qué hago yo? Me encierro dentro de mí misma y finjo que me interesa de lo que sea que estén hablando "Sí, aha, dime más..." Me pregunto yo, ¿Llegará un momento en el que tenga la palabra? o, cuando hable, ¿Me escucharán a mí también? ¿Me aconsejarán? ¿Me ayudarán? Porque sigo esperando una respuesta.

Como sea, llego al instituto media hora antes, para evitar encuentros y preguntas tontas. Todo el lugar está tan vacío como mi corazón. Entro al salón de clases, abro las ventanas y cierro la puerta. Me siento en mi banco, estoy sola y eso me gusta. Pasaron tranquilamente unos minutos y se abre la puerta. <<No puedo creerlo>>


Ahí estaba; ojos azules, su rubio cabello alborotado de siempre y un poco más alto de lo que recuerdo. Después de siete años, estaba de pie frente a mí. Lo recuerdo bien... Kagamine... Len Kagamine. No dijo palabra, sólo se acercó con lentitud y determinación, sin mirar a otro lado, <<Esto es imposible>> se estaba acercando sigilosamente cada vez más, tomó con cuidado mi cabeza entre sus manos y me besó. <<¿Qué clase de broma pesada es esta?>> Su mano se entrelaza con la mía, no puedo escapar, me siento débil. <<No, no caeré>> Sus labios se alejan de los míos con lentitud, sus ojos me miran fijamente y me regala una radiante sonrisa. En ese instante, abandono mi asiento, me dirijo a la puerta, pero es imposible. Él no me deja escapar. Él no me dejará escapar.

Mundo Vocaoid CAPÍTULO 1: Un nuevo día comienza

:::Perspectiva de IA:::

Esta mañana llegué al instituto y vi algo fuera de lo usual. Frente a la puerta de entrada se observaba un círculo de estudiantes que gritaban mientras veían una pelea. En la pelea estaban Gumo y Yuma. En el preciso momento en el que vi a Yuma se detuvo mi corazón. Le lancé la mochila a mi hermano IO quien casi se cae por cargar tal peso así de repente.

-¡Toma mi mochila!- Corrí hasta el montón de gente y no se cómo, pero atravesé la barrera de personas y pude llegar hasta Yuma, que estaba tirado en el piso sangrando, igual que Gumo. -¿No te he dicho que dejes de hacer esto? - Le pregunté con tristeza. Le había advertido siempre que pelear tanto le hacía daño. Pero al parecer nunca me escuchó.

-Estoy bien, de veras.- Contestó Yuma. Era una evidente y total mentira. Su expresión delataba el dolor que sentía. Además estaba sangrando mucho de un lado, cerca del abdomen.

-No es cierto, mírate nada más.- Saqué unos pañuelos de mi mochila y cubrí su herida. Yuma a penas podía moverse, me dolía tanto verlo así, era la primera vez que estaba tan herido.
Yuma siempre fue así de despreocupado, pero no creí que llegaría a estos límites. Se me acababan los pañuelos blancos y me sobraban de los rojos, y comencé a entrar más en pánico.

-¡Que alguien llame a la enfermería!- Grité desesperada. Entonces mi compañera de clase Iroha salió corriendo hasta el instituto. -No te preocupes Yuma, ya viene alguien a ayudarte.- Fue entonces, cuando él tomó uno de mis mechones de cabello y lo retorció, luego lo dejó tal y como estaba. Tomó mi barbilla y acercó mi cara a la suya. -Gracias por estar siempre conmigo.- Me miró a los ojos, no puede ser. Sus rasgados ojos verdes limón. Luego sus labios rozaron ligeramente los míos. Pero él no me besó. -No quiero manchar tu rostro blanco con mi sangre. Sería arruinar una bella obra.- Yuma no manchó mi rostro con su sangre, pero sí mi cabello. Sus manos recorrían mi cabellera y dejaban pequeños rastros de sangre. ¿Dónde rayos estaba la enfermera?

-¡IA! ¡Yuma! ¡Ya vine! Perdonen si tardé, pero me detuvieron en el pasillo y tuve que dar explicaciones.- Iroha era tan sincera, que era imposible no creerle. Una vez que detuvieron el sangrado de Yuma y de Gumo, me decidí a pedirles una explicación.

-¡Tontos! ¿En qué estaban pensando?- Pregunté bastante molesta con los dos. Me habían dado un susto. Pero ninguno me respondió.

-Pudieron haberse hecho algo grave. - Añadió mi amiga CUL.

-Tienen razón esta vez fueron muy lejos.- Comentó Lapis, cruzada de brazos como una madre regañando a sus hijos.
-¿Qué creen ustedes que diga la directora? - Dijo Iroha muy angustiada, mirando hacia los pasillos. Para ser sincera, yo tampoco sabía qué clase de problema se aproximaba.

-Bueno, ahora que todo está más "calmado", ¿A qué se debía todo ese conflicto?- Debo admitirlo, me moría de curiosidad. Sobre todo si existía la posibilidad de que yo tuviera que ver en ese asunto. « Yuma. Bueeeno... Yuma peleando. Bueeeno... Yuma peleando por mí. ¡Buenísimo! »

-Bien. Les diré. -Prosiguió Gumo.- Veníamos los dos con Kaito y León al instituto. Hablábamos bien, ¡Hasta que Yuma dijo que se había acercado a mi hermana Gumi!- Todas nos sorprendimos. No era del tipo de comentarios que solía hacer Yuma. Pero dejamos que Gumo continuara hablando; en el fondo, nos moríamos por saber lo que pasó.

-¡Eso no es verdad! Yo jamás me acercaría así a Gumi...- Me estaba muriendo en el interior.  « ¿Yuma? ¿Cerca de Gumi? Digo, es linda y todo, pero no es para Yuma. Yo tal vez no sea tampoco para Yuma, pero sí se algo. Yuma sí es para mí. No me importa quien sea, no dejaré que estén cerca de Yuma. » -...Sé que es tu hermana y además, no me gusta ella.- Sentí un gran alivio. « A Yuma no le gusta Gumi. Pero tal vez tampoco le gusto yo. ¿¡Por qué tiene que ser tan difícil!? » .

Entramos a clases todos juntos, a la hora exacta. Pero los demás se nos quedaban mirando como si viniéramos de otra galaxia y murmuraban en voz baja. Ya todos se habían enterado del drama. ¡Qué vergüenza! No podía voltear a ver a nadie sin que me observaran raro. ¿A caso fui muy obvia?. Realmente no me interesa si Yuma se entera de que me gusta, al contrario he pensado en decirle. ¿Y qué si me rechaza? Él sabe perfectamente cómo seguir siendo amigos sin problemas. Eso es lo de menos. La cosa es que no le he dicho nada porque prefiero que se entere por su cuenta. Es mejor. O al menos eso pensaba yo.


Por un lado, me gustó que Gumo le haya dado una paliza a Yuma. No porque quisiera verlo sufrir o llenar una caja entera de pañuelos con su sangre, no. Sino porque así Yuma aprenderá que ni el destino ni yo lo dejaremos acercarse de nuevo a ninguna chica a parte de mí.