Como algunos sabran, este es un comic qe estuve escribiendo desde el 2011 al 2013 aproximadamente (y lamentabemente lo dejé sin contnucación, aunque eso se puede arreglar eve)
El Rincón de Kelly
domingo, 3 de abril de 2016
miércoles, 7 de enero de 2015
Mundo Vocaloid CAPÍTULO 8: Calalini Returns
:::Perspectiva de Yuki:::
Regresé de la escuela con mi papá, estaba agotada… pero seguro él lo estaba más. Subí las escaleras lentamente sintiendo mi propio peso caer sobre mis piernas, haciendo la subida a cada escalón más pesada. Satisfecha de haber llegado a la cima, entré a mi cuarto para cambiarme de ropa y ponerme cómoda al fin. Tiré la mochila a un lado de mi cama con las sábanas desordenadas; pateé una almohada que se hallaba tirada en el piso y en vez de dirigirme al clóset, me tumbé en mi cama, sintiendo esa suavidad que había estado extrañando desde la mañana. Solté un alarido ronco, con una almohada cubriéndome la boca; supongo que ahí escaparon todas las energías que me quedaban. Levanté mi cabeza, buscando la luz de mi ventana. Increíble. Debo admitir que tener un cuarto en la planta alta que cubre más de la mitad del territorio de mi casa es sin duda un privilegio. Entonces, divisé una silueta en la ventana y dije:
Regresé de la escuela con mi papá, estaba agotada… pero seguro él lo estaba más. Subí las escaleras lentamente sintiendo mi propio peso caer sobre mis piernas, haciendo la subida a cada escalón más pesada. Satisfecha de haber llegado a la cima, entré a mi cuarto para cambiarme de ropa y ponerme cómoda al fin. Tiré la mochila a un lado de mi cama con las sábanas desordenadas; pateé una almohada que se hallaba tirada en el piso y en vez de dirigirme al clóset, me tumbé en mi cama, sintiendo esa suavidad que había estado extrañando desde la mañana. Solté un alarido ronco, con una almohada cubriéndome la boca; supongo que ahí escaparon todas las energías que me quedaban. Levanté mi cabeza, buscando la luz de mi ventana. Increíble. Debo admitir que tener un cuarto en la planta alta que cubre más de la mitad del territorio de mi casa es sin duda un privilegio. Entonces, divisé una silueta en la ventana y dije:
-Hola, 4 Hundred.
4 Hundred es mi gato. Es también mi mayor confidente y fiel
compañero en las travesuras que hago en casa. A veces suelo hablar con él
mientras acaricio su suave pelaje. Es muy mimado, pero así es genial. También
le encanta comer; no quiero que se ponga regordete, así que después de darle de
comer trato de esconder la bolsa de comida en algún lugar, pero no importa
dónde, siempre la encuentra.
Muchas personas me han preguntado sobre su nombre, cosa
curiosa. 4 Hundred fue un regalo de mi papá cuando tenía 4 años, aún era muy
pequeña. Ese día, le dije lo mucho que lo quería, del uno al cuatrocientos, ya
que en ese entonces no conocía muchos números y ya que ese era el más grande
que me sabía, decidí llamarlo así. Pero un gato llamado cuatrocientos sonaba
demasiado extraño, así que fui con papá y le pregunté cómo se decía en inglés,
(ya saben, porque en inglés todo tiene más estilo) y lo llamé 4 Hundred.
De vez en cuando pienso que 4 Hundred tiene más suerte que
yo, su nombre vino de lo mucho que lo quiero, pero el mío…
Hace nueve años y medio, cuando mis padres esperaban con
ansias mi llegada, toda la familia celebraba el cumpleaños de mi tío Kenji, se
pasaron un poco de copas, y en el
peor momento decidieron hacer una promesa para “demostrar su hermandad”;
Resultó que para ese entonces faltaba muy poco para que su hijo naciera, y
decidieron ponernos nombres similares, mi primo al nacer fue llamado Yuu, y yo
terminé siendo Yuki. Ridículo, lo sé. Pero es increíble lo que el alcohol puede
llegar a causar.
-¿Tú crees que mi nombre es bonito?- Dije mirando al gato.
-¡Por supuesto! –Respondió el gato si previo aviso, haciendo
que yo ahogara un grito.
-¿Qué-qué… ha…blas?
-Oh, creo que exageré un poco.- Dijo 4 Hundred, subiéndose
sobre mi cama.
-¡Estás hablando! – Mi mayor sorpresa fue que no podía
oírlo, pero sí escucharlo. Era como si su mente y la mía estuvieran conectadas.
-Escucha, creo que cometí un error al hablarte, pero ya que
no hay vuelta atrás, sólo te pido que mantengas el secreto.
-Está bien, confía en mí.
Mala elección. Al día siguiente pedí a papá que me llevara a
casa de Akinos, quien me recibió con inquietud.
-¡Yuki! ¿Qué sucede?
-Akinos, tengo algo importante que decirte…
-Akinos, tengo algo importante que decirte…
-Pareces nerviosa, ¿Estás bien?
-Eso creo, pero antes vamos a un lugar donde nadie nos oiga…-
Tomé su brazo y entré corriendo a la grande y lujosa casa.
Subimos rápidamente las escaleras, pero Akinos tropezó y
ambos caímos de cara al suelo. Aunque no nos rompimos nada. Continuamos
subiendo… esta vez sosteniéndonos del
barandal y luego entramos a su
habitación, cerrando la puerta de forma cautelosa. Me acerqué a él y pensando con cuidado mis
palabras, le dije:
-¿Recuerdas a mi gato 4 hundred…?
-Sí… ¿Qué hay con eso?- Me miró con extrañeza.
-¡Puede hablar!- Dije susurrando y él abrió sus ojos como
platos.
-Yuki, ¿Segura que estás bien? Jamás he sabido que hablen
los gatos…- Se puso de pie y abrió la ventana.
No estoy loca. Sé que no es usual, pero tal vez los gatos
han escondido hace mucho tiempo ese secreto y fui yo quien lo descubrió.
Deberían agradecerme, hice algo bueno por la humanidad… Aunque no sé cuál es el
beneficio de eso exactamente.
-¡Tienes que creerme~!- Insistí cerrando la ventana.- No lo
inventé yo, es verdadero. Mi gato sabe hablar ¡Y tú vas a oírlo!- Grité con
decisión, señalando a mi amigo peliverde con mi dedo índice.- Mañana lo grabaré
y cuando lo oigas podré decir “Te-lo-di-je~”.
Sin duda alguna, estaba dispuesta a que Akinos me creyera.
Al día siguiente comencé a platicar con 4 hundred; yo sabía que los gatos
tenían sentimientos igual que las personas, pero me percaté de que él no es un
gato muy feliz, por mucho que nos quiera a papá y a mí. Tal vez mamá le haga
falta, así como a mí. Me dijo que se sentía muy solo; claro, había olvidado que
la casa está vacía por las mañanas cuando papá y yo nos vamos a la escuela, y
claro, eso es estar físicamente solo. Debe ser aburrido… aunque la vida de un
gato tiene sus privilegios; ellos no deben hacer tarea como yo. Quisiera ser un
gato, así todo sería más fácil.
En la tarde Akinos, su mamá y yo fuimos a la heladería y de
ahí caminamos al parque. En mi mochila llevaba mi nuevo celular (Un regalo de
navidad de mi papi~!) y en un lugar entre los juegos donde la señora Mamá de
Akinos no nos pudiera escuchar, me dispuse a mostrarle a grabación de 4 hundred
hablando conmigo.
-Prepárate para tragarte tus palabras- Dije con una sonrisa
burlona antes de reproducir el audio.
Pero lo que mas me sorprendió fue lo que sucedió luego. Sólo
se escuchaba mi voz. Cuando él halaba había absoluto silencio. Quedé atónita e
intenté repetirla, no podía creerlo, si yo lo grabé todo, debería estar ahí.
Subí todo el volumen sin que me importara ya si los demás niños en los juegos
escuchaban lo que yo decía, pero el silencio prevalecía.
-¿Decías…?- Dijo Akinos mirándome confundido.
-¿Qué es esto…?- Me dije a mí misma completamente
desconcertada.
¿Acaso me estoy volviendo loca?
jueves, 7 de agosto de 2014
Mundo Vocaloid CAPÍTULO 7 : Conectados por un sentimiento
:::Perspectiva de Rion:::
El tiempo pasaba lentamente, inundado en un silencio insoportable
que llenaba aquellos segundos de vida, en esa habitación, eran simplemente algo
más de lo que seguramente no recordaría después de un momento.
No había nada.
-Siento no haberlo dicho antes.
-No hay problema, hoy no tengo mucho qué hacer.
-No fuiste a la escuela...
-Tampoco tú, así que no estás en posición de decírmelo.
-No fue un sermón.
Permanecía valiosos segundos de mi vida sentada en el piso
de la sala en casa de Piko, quien sólo estaba de pie frente a mí, con sus ojos
inexpresivos. Mis rodillas comenzaban a dolerme, de estar tanto tiempo sobre
ellas, por lo que simplemente opté por sentarme normalmente, mientras volvía a
perderme en mis pensamientos.
-Lo siento.- Dijo él desviando la mirada, evitando cualquier
contacto visual conmigo.
-Tú no tienes por qué.- Mi garganta se secó de la nada. Mi
voz se entrecortó sin razón, impidiéndome continuar.
-Está bien si decides irte.
-¿Acaso quieres que me vaya?
-¿Acaso quieres oír la verdad?
No pude responder.
-Como pensé.
-No es mi culpa.
-Nunca dije que lo fuera. Pero es evidente que escuchar la
verdad te duele más que nada.
-No me duele.
-¿A quién tratas de engañar, Rion?
-Supongo que a ti.
Ciertamente, decir que no me dolía era completamente
distinto a que no lo hiciera. Suelo ser una persona fuerte, aunque eso no tenía
mucho que ver, cualquier persona se quedaría pensativa ante una situación como
en la que ahora me encontraba.
-¿Quieres llorar?
-Sí.
-Está bien.
-No puedo.
Piko se agachó, sentándose frente a mí y tomó mi cabeza con
ambas manos para levantarla. Las lágrimas comenzaban a brotar de mis ojos
abiertos como platos, mientras que lo único que podía distinguir a causa de
esto era su cabello blanco y sus ojos, uno azul y uno verde, ambos mirándome
fijamente de forma inexpresiva.
Entonces, pude sentir cómo en mi rostro se encendía un tono
rojo, tan vergonzoso que lo único que pude hacer fue bajar mi cabeza y cubrirme
la cara con mis manos.
Y ahí estaba. Avergonzada de mí misma; sintiendo que ya no
podía parar de llorar. Piko por el contrario, sólo me abrazó y entonces fue
cuando rompí en llanto. Yo solía ser la mayor, la más fuerte y decidida, pero
esa imagen se rompió en aquel instante.
Pero hay que volver atrás…
Esta mañana me levanté con ánimos, cosa rara en mí. Lavé mi
cara y me miré al espejo, contemplando el reflejo de mis ojos como si se
tratara de otra persona. “No importa lo que digan, tú eres hermosa” Pensé. Corrí hasta mi cuarto para vestirme,
pero mis pasos fueron bajando su velocidad y opté por volver a la cama. En eso
puedo escuchar a mi madre gritar desde la planta baja de la casa:
-Rion, ¿Ya te estás preparando?
-No quiero ir a la escuela.- Dije volteándome en la cama
para que las almohadas no cubrieran mi boca.
-Tú decides, pero ya sabes lo que trae eso. Sólo no esperes
una calificación perfecta.
-Lo sé, mamá. Estoy segura de eso.
-Bien.
Entonces me quedé dormida.
Después de un rato, sentí la almohada húmeda y desperté algo
aturdida. Claro, era mi baba. Fui a lavarme la cara nuevamente, eran las 10:18
A.M. y yo seguía en mi ropa de dormir, una camiseta rota y holgada color
violeta y un viejo short blanco, que me quedaba muy corto como para seguirlo
usando normalmente. Fui a mi cuarto y me vi en el espejo de cuerpo entero.
-Cielos, doy asco.-Dije para mí misma.
Y ciertamente, mi cabello parecía el de una vagabunda, pero
cepillarlo era sólo una pérdida de tempo. Aún así lo hice, me vestí con las
primeras prendas que encontré y bajé a la cocina a tomar mi desayuno. Ahí
estaba mi padre, parecía muy alterado y dudaba en preguntarle o no qué le
sucedía.
-Papá, ¿Estás bien?- Pregunté de todos modos.
-Claro hija, sólo estoy algo preocupado por un asunto del
trabajo, necesito llegar a tiempo.
-Entiendo. No te preocupes, seguro todo saldrá genial.
-Gracias Rion- Dijo y besó mi frente, levantándose de la
mesa. Recogió sus cosas y se despidió de mamá, yéndose así a su trabajo.
Para ser sincera, no tengo la más mínima idea de en qué
trabaja, creo que se dedica a algo relacionado con medicina, ya que en la
habitación tienen un armario lleno de frascos y cosas así.
-Mamá ¿Puedo ir a casa de Piko?- Pregunté con el tono más
amable que pude conseguir.
-No fuiste a la escuela, ¿Y quieres que te deje ir con tus
amigos?- preguntó algo molesta.
-¡Pero estoy muy preocupada por él! No ha ido a la escuela,
no responde los mensajes que le envío y tampoco contesta el teléfono, sólo
desapareció.- Dije de manera que mientras más decía, más rápido comenzaba a
hablar.
-Escucha, Rion. Sé que Piko es tu primo y que te llevas muy
bien con él, pero no pueden estar juntos todo el tiempo, cada no tiene cosas
diferentes qué hacer. Seguro tendrá una buena razón para no comunicarse con sus
demás amigos.- Respondió mi madre, con un ligero tono de sermón, pero sobre
todo de consejo. Ella siempre suele saber bien lo que dice, es una gran amiga,
a parte de excelente cocinera.
-Lo sé, pero me tiene intranquila lo que puede haberle
pasado.
-No te preocupa lo que pudo haberle pasado, sino lo que
puede llegarle a pasar. Sé que la compañía suele ser buena, hija; pero en esta
vida debemos aprender a solucionar nuestros propios problemas y enfrentarnos al
mundo por nosotros mismos.
-Mamá, ¿Tomaste los libros de mi estante?
-Tal vez tomé alguno y lo leí por casualidad- Dijo ella con
un tono travieso.
-Por favor llévame con Piko, necesito saber cómo está. Te
prometo que te dejaré leer mis libros, pero llévame con él.- Supliqué
finalmente.
-Está bien, pero no quiero que sigas faltando así de la nada
a la escuela. Esto es muy perjudicial para ti y lo sabes.- Indicó ella mientras
tomaba las llaves del auto y caminamos hasta la cochera.
Después del trayecto de 13 minutos hasta la casa de Piko,
bajé del auto para disponerme a entrar a la vivienda color celeste de dos pisos
donde él vivía; cada vez más cerca de saber lo que le ocurre.
Para mi sorpresa, mi tía Sora ya había abierto la puerta
antes de que yo llegara y supuse que me había visto llegar. Me dio un abrazo
contenta, recibiéndonos en casa.
-¡Rion! ¡Qué linda sorpresa! Vaya, has crecido bastante
desde la última vez que nos vimos.
-Nos vimos la semana pasada, tía.
-Bueno, creces rápido linda. Raquel, ¿Les gustaría almorzar
algo? Estoy haciendo burritos…
-En realidad, sólo he venido a dejar a Rion, me insistía en
que quería ver a Piko, así que la traje.
-Ah, te entiendo, yo también estoy algo ocupada con las
labores.- Dijo a mamá y luego se dirigió a mí – Entra linda, Piko está en su
habitación; si quieres, deja tu mochila en la sala.
Y eso hice. Entré lo
más rápido posible (tratando de no parecer tan obvia, claro), dejé mi mochila a
lado del sofá banco en la sala y me dispuse a subir los escalones de concreto
que me llevaban a la segunda planta. Un poco agotada, llegué a la habitación de
Piko y tenía la puerta cerrada. Una pequeña tabla de madera con su nombre hecho
de botones azules y verdes me encaró antes de que yo tocara la puerta.
-¿Quién?
-Soy yo… Rion. –Dije con la voz entrecortada de los nervios
y en un tono a penas audible.
Él no respondió.
Sentí una punzada en el estómago que hizo que mi respiración
se entrecortara, mis ojos estaban abiertos de par en par mientras con
desconcierto miraba la tabla con su nombre en botones colgada en la puerta de
madera. ¿Qué podría estar pasando? Esa pregunta resonaba en mi cabeza sin
haberme percatado de que seguía ahí parada después de unos 7 segundos.
En ese momento fugazmente la puerta se abrió y un brazo se
alargó hasta alcanzarme, jalándome rápidamente hacia la habitación. Aturdida,
sólo pude ahogar un grito antes de caer de cara contra la cama. Oí que cerraron
la puerta con pasador y entonces pude voltear. Ahí estaba Piko de pie recargado en la puerta con
los ojos enrojecidos y una mirada afligida. No recordaba haberlo visto así
muchas veces, cosa a la que tal vez nunca podría acostumbrarme nunca. Dolía lo
suficiente.
-Ahh…- Dije con la voz entrecortada y los ojos bien
abiertos, tratando de hacer contacto visual con él.
Entonces él se lanzó hacia mí rodeándome con sus brazos,
ambos tirados en la cama, Piko rompió en llanto. Yo confundida, sólo comencé a
acariciar su cabello, tratando de brindarle consuelo; él escondió su cabeza en
mi pecho, mientras gritaba desesperadamente. Yo tomé con ambas manos su cara y
besé su frente, encontrándome luego con esos tiernos ojos que suplicaban
desahogarse.
-Ya… tranquilo Piko.- Dije aún acariciando su cabello
blanco, tratando de no romper en llanto también.
Él intentó decir algo, pero su llanto no me permitía
comprender ni una palabra. Después de unos minutos logró calmarse, tuve miedo
de llamar a mi tía, ya que no sabía si era una situación personal lo que lo
tenía tan triste. De nuevo pude entender sus palabras con claridad.
-Tonta.- Dijo rompiendo el silencio- Te estaba esperando.
-Y tú me tenías muy preocupada idiota.- Contesté con los
ojos cerrados. Me aliviaba verlo mejor.
-Lo siento.- Sonrió sentándose en la cama. Luego yo hice lo
mismo, para poder pedirle una explicación.
-Tú… ¿Qué te ha pasado en estos días? no me has respondido el
teléfono, jamás te has conectado, ¡Ni siquiera has respondido mis mensajes!-
Dije en un tono indignado.
-Yo… la verdad lo siento. – Dijo ruborizándose.- En verdad
me hacía falta hablar contigo hoy.
-¿Por qué lo dices?- Dije confundida.
-Necesito decirte algo importante.-Comentó tomando un tono serio.
-Te escucho.
-Pero necesito que lo tomes con calma.- Aquellas palabras me alarmaron bastante.
-E-sta bien…-Mi corazón comenzó a latir con fuerza y mi
cabeza se llenó de pensamientos como “¿Qué está pasando? ¿Por qué lo dice tan
serio? ¿Qué es tan importante?” Y mi alma se sentía intranquila.
-Hoy en la mañana… más temprano, decidí entrar a mi correo,
cosa que sabes rara vez hago. Ahí tenía un mensaje de la compañía de papá, por
lo que supuse que cuando entró a trabajar puso mi correo como referencia, antes
que tuviera el suyo o ehhh… bueno, ¡Ese no es el punto!- Prosiguió- En el
correo decía que necesitaban contactar a la empresa de seguro de vida que usaba
papá…
-E-spera…- Interrumpí- Pero eso… ¿No significa que mi tío
está…? – Mi voz se fue cuando razoné lo que podría haber pasado.
-Está muerto.- Dijo Piko con su mirada vacía, sin emociones.
Podía ver como se esforzaba por no debilitarse otra vez.
-¿Es en serio? N-No… no puede ser…- El desconcierto me
invadía, mi corazón latía con más fuerza. - ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?
-El correo fue enviado ayer a las 10:37 P.M., al parecer
ellos no tienen el teléfono de nuestra casa y mamá no tiene correo electrónico.
Está dirigido a “la señora Utatane”, pero no hallaron remedio más rápido que
enviármelo a mí. Según decía, lo hallaron muerto a causa de balas ayer en la
noche, cerca de Angel’s Palace.
-¿Ya se lo dijiste a mi tía?
-No hallo la forma de decírselo… no quiero lastimarla tan
fuertemente.
-Es su esposo. Necesita saberlo cuanto antes.
-Ese es el problema.
-¿Qué?
-Que no quiero herirte tampoco a ti.
-¿Q-qué quieres decir?
-Había droga en la escena del crimen. Creo que mi papá era
adicto. Tengo miedo de que algo peor haya pasado. De que se metiera a él o a
nosotros en algún lío.
-Debes confiar en que no llegará a mayores este problema,
pero por ahora debes decírselo a m tía, AHORA.- Dije resaltando la última
palabra para indicarle que en verdad no podía esperar más tiempo. – Yo te ayudaré,
vamos.
-No sé cómo hacerlo, Rion.- Dijo apenado, desviando su
mirada.
-Sólo confía, te voy a ayudar. No podemos dejar que pase más
tiempo.
-¿Prometes que no la lastimaremos mucho?
-No más de lo necesario, lo prometo. – Dije y le di un abrazo. Era evidente que Piko necesitaba confianza, y yo me propuse brindársela.
-No más de lo necesario, lo prometo. – Dije y le di un abrazo. Era evidente que Piko necesitaba confianza, y yo me propuse brindársela.
Bajamos las escaleras sigilosamente, divisando todo el
primer piso para saber dónde estaba mi ti Sora. Cuando la vimos en la cocina,
ambos volteamos hacia el otro, mirándonos a los ojos con determinación y valor.
Ella parecía alegre como siempre; que mal que estropearíamos esa sonrisa que la
hacía ver hermosa e incluso más joven.
-Ah, chicos; a penas iba a hablarles para que bajaran a
comer, pero ya que están aquí…
-Mamá, tenemos algo importante que decirte.- Dijo Piko
interrumpiéndola. Conservaba la expresión seria, tratando de tomar todo con la
mayor calma posible.
-¿Y eso? ¿Qué ocurre, cielo?
-Por favor ven a la sala. Necesitamos hablar.- Dirigiéndose
al sofá blanco e invitando a su madre a sentarse junto a él, añadió- Es sobre
papá.
-Piko empiezas a preocuparme.
-Tú solo… tranquila.
Yo me senté al lado de mi tía, tratando de parecer
tranquila. Piko tomó mi mochila y sacó de ella mi laptop sin preguntar; la
encendió y después de teclear la clave accedió a internet para entrar a su
correo.
-Necesito que veas este mensaje, mamá. Lo descubrí hace a
penas unos minutos.- Mintió para ablandar un poco el golpe. Pronto mi tía Sora
estaría enterada de todo. Ella sólo veía con preocupación e intriga la
pantalla, sin saber que lo que estaba a punto de leer sería tan terrible.
-Yo… no lo entiendo. ¿C-Cómo puede pasar esto?- Dijo ya con
lágrimas en su rostro, me dolía profundamente verla así, pero no podía hacer
nada. Solamente la abracé tratando de no llorar, Piko se unió.
-Cómo lo siento- Fue lo único que logré decir.
Prontamente los gritos y gemidos de dolor se oían por toda
la casa, luego sonó el teléfono. Piko decidió contestar, no sin antes aclararse
la garganta para no dar sospecha alguna.
-¿Diga? –Hizo una pequeña pausa- Hola, tía Raquel.- Dijo
volteando a verme.- Eh… ella está ocupada. Pero, ¿Sería mucha molestia pedirte
que vengas?... Claro, por favor llega lo antes posible.
-¿Va a venir Raquel?- Dijo mi ti Sora secándose las
lágrimas.
-Sí, dice que llega en veinte minutos.
-Está bien, ustedes vayan a comer. Yo tengo que checar todo
esto.
Piko y yo fuimos al comedor y nos encontramos con un plato
lleno de burritos recién hechos. El olor penetrante era irresistible. Nos
sentamos a comer ambos, de manera que quedamos uno frente al otro. Compartimos
una mirada fugaz, sin poder aún sostenerla.
-Me pregunto si será mal momento para decirle que están
deliciosos.
-En momentos así, es mejor quedarse callado.
-Entiendo.
El incómodo silencio invadió la estancia, lo único que se
escuchaba era el tintinear de los cubiertos al usarse. Por alguna razón, me
sentía culpable.
-Rion, yo…- Dijo antes de que su voz se perdiera.
-¿Qué ocurre?
-Tengo miedo.
-¿De?
-De lo que pueda pasar.
-Tranquilo Piko. Todo estará bien.
-Eso espero.
Pasó un rato antes de que mi madre llegara. Mi tía Sora la
recibió y ambas fueron a la sala. Yo decidí ir al baño para poder escuchar lo
que sea que fuera a decirle. Mi tía ordenó a Piko que subiera a su habitación,
por lo que supe que había sido buena idea oír desde ahí. Giré lentamente el
picaporte tratando que hiciera el menos ruido posible y así escuchar con
claridad.
-Eso es lo que decía el correo.
-Oh, de verdad lo siento, no sabes cuánto.
-Está bien, tranquila.
-Hablo en serio, de hecho, hay algo que quiero decirte.
-Cielos, ¿Qué ocurre?
-A mí hoy me avisaron algo similar. Me llamaron del seguro
de vida de Alex para informarme que… bueno… él...- Su voz se apagó.
-No me digas que él también…
Silencio.
Sentí un dolor en el pecho tan fuerte que apreté los puños,
sin percatarme de que sostenía el picaporte con una mano lo que hizo que girara
bruscamente, delatandome.
-¡Rion! ¿Desde cuándo estás ahí?- Dijo mi madre sorprendida.
-Papá también se ha ido, ¿No?
-Rion, ¿Qué…?
-Está muerto.
Mi madre me miró con tristeza. Yo le di un abrazo intentando
calmarme.
-¿Cómo ocurrió?- Le dije aún sin soltarla.
-Lo hallaron… en el closet de limpieza. El estudio dice que
fue una sobredosis.
Había droga en la escena del crimen.
Recordé las palabras de Piko, que comenzaron a resonar
dentro de mi cabeza y atormentarme. ¿Era posible que ambas muertes estuvieran
relacionadas? ¿Mi padre era también adicto entonces?
Después, corrí escaleras arriba hasta el cuarto de Piko y
esta vez, fui yo quien me lancé a sus brazos.
-¡Rion! ¿Qué sucede?
-Mi padre también está muerto, Piko.- Dije con los ojos
llorosos.
Después de eso, decidimos dormir un rato para
tranquilizarnos, el día a penas comenzaba y había sido sin duda alguna un duro
comienzo.
Y ahí estábamos, ambos tumbados en la cama, pegados uno al
otro y tomados de las manos. Las lágrimas comenzaban a secarse y nuestros
corazones recobraban su ritmo normal.
Volvíamos a sentirnos tranquilos.
jueves, 10 de julio de 2014
Mundo Vocaloid CAPÍTULO 6 : Sueños
:::Perspectiva de Yuki:::
Otro gran día, un genial inicio de clases... O por lo menos
eso decía antes. Así es. « Me llamo Yuki Kaai, tengo nueve años y soy hija de
mi profesor, Kiyoteru Hiyama; lo que hace la escuela oficialmente horrible.
» No desprecio a mi papá, al contrario,
lo quiero mucho; pero no es muy agradable pasar junto a él las veinticuatro
horas del día, y menos que observe cada uno de tus movimientos. Después de
mencionar eso, es un milagro que tenga amigos, ya que no suelo ser muy sociable
que digamos. Todos son agradables, pero en especial Yao, Gachapoid y Akinos.
Ellos tres son mis mejores amigos. Y sé que me quieren tanto como yo a ellos.
Sí, pueden llegar a ser algo sobreprotectores, ya que soy la única niña que
siempre está junto a ellos. Es curioso, porque yo tengo varias amigas, pero por
lo que veo, a ninguna le agradan ellos.
Pero bueno, ese día llego con un humor que va por los suelos
a la escuela. Luego veo a Akinos sentado en el escritorio de nuestro salón.
-¿Qué haces ahí?.-
-Hola, Yuki.-
-Bájate, sabes que el maestro te regañará si te ve así.-
-Hoy despertaste de buen humor, ¿Eh?.- Sus bromas son de lo
peor.
-No dormí bien, sólo bájate de ahí.- Akinos me obedece y se
acerca.
-¿Aún tienes esos sueños extraños?.-
-Más bien pesadillas; no he dormido nada en lo que va del
mes.-
-No entiendo por qué te ocurre eso tan seguido.-
-Tampoco yo, pero es bastante raro.-
Desde hace un par de semanas, he estado teniendo cada noche
sueños muy extraños, casi todos bastante trágicos y feos. El último que tuve
fue sobre Gachapoid. Soñé que estaba parada junto a él, cuando se volvió un
montón de gelatina verde. Entonces intenté volverlo a la normalidad, pero mi
cuerpo desapareció. Sí, o sé. Es MUY extraño, pero así pasó.
-¿Qué fue esta vez?-
-Sobre Gacha.-
-¿Gacha? ¿Y él que tiene que ver?-
-Luego te diré... Ahora sólo quiero dormir un rato.-
-Qué mal, a penas pensaba decirte que fuéramos a jugar al patio
con los demás.-
-Si quieres ve tú, yo por ahora me quedo aquí.-
-No seas idiota, aquí me quedo contigo.- Entonces se sentó
en el piso y con un gesto, me indicó que fuera sobre su regazo. Así que apoyé
suavemente mi cabeza en él hasta quedarme completamente dormida. Un rato
después llegó Yao al salón, extrañado de que no hubiéramos salido.
-¡Hey! ¿No bajan?-
-Shhhhhhhhh...-Siseó Akinos colocando el dedo índice sobre
sus labios.- Está dormida.
-Está bien.-Dijo Yao saliendo del aula.- Los veré en el recreo.-
-Claro. Adiós.-
Mundo Vocaloid CAPÍTULO 5 : Just Be Friends
:::Perspectiva de Oliver:::
"Que les vaya bien, y cuídense" Dijo mi madre esta
mañana después de dejarnos a mi hermana
Olivia y a mí en la escuela. Esas lindas palabras siempre me han animado a
comenzar un buen día, siendo las que me alientan para no rendirme. Para no
ceder. Para no dejarla ir. A pesar de tener solamente 12 años, me gusta soñar
en grande; y actualmente, uno de mis grandes sueños es ella. Sí, es un poco
mayor... pero no me importa. La conozco desde hace 2 años y sé casi todo sobre
ella, soy su mayor confidente. A pesar de todo esto, me sigo esforzando para
llegar más profundo dentro de su corazón.
-¿Oliver? ¿Qué se supone que haces en ese árbol?- Preguntó
mi hermanita.
-Nada que te importe, Olivia.- Le respondí molesto. Siempre
me lo pregunta, a pesar de que ya sabe lo que hago.
-Deja en paz a SeeU, si se entera de esto, te puede
denunciar por acoso. Cualquiera lo haría.-
-No es acoso.- Saqué unos binoculares de mi mochila y dirigí
la vista hacia la entrada del instituto.- Es observación a distancia.-
-Pues sea lo que sea, es ilegal.- Se subió al árbol y me
arrebató el aparato.- Déjame ver.- La imagen del instituto entero apareció ante
sus ojos. Desde ese punto, se podía observar lo que fuera.
-Dámelos -Tomé los binoculares de vuelta.- Yo soy el
observador aquí.
-Eres un raro, no sé por qué no le he dicho a nadie sobre
esto.-
-Porque te haré pagarlo si lo haces.- Una convincente
sonrisa se dibujó en mi rostro. Acto seguido, ella bajó del árbol.
Por fin, al estar solo, regresé la vista a la entrada y ahí
estaba ella. Más bonita que de costumbre y claro, acompañada de sus amigas. En
ese momento, bajé del árbol y corrí a saludarla. Ella hizo lo mismo y me abrazo
en medio del patio. Se sintió tan bien... un abrazo de SeeU. Su sonrisa es
embriagadora... casi tanto como estar entre sus brazos.
-Buenos días, Oliver.- Dijo con una voz susurrante.
-Hola, SeeU.- Sonreí tanto como mi cara me lo permitía. Ella
sonrió también.-¿Vamos a clase?.-
-Vamos.- Entrelazó su brazo con el mío y caminamos por el
patio, hasta el edificio enorme de color azul en el que estudiábamos.
Aún faltaba media hora para que comenzaran las clases
oficialmente, así que subimos a la terraza, donde se hallaban varias bancas con
alumnos realizando casi de cualquier actividad y nos sentamos en la orilla del
barandal para disfrutar de una vista panorámica de la ciudad entera.
-Y dime... ¿Cómo te ha ido?- Traté de preguntar, para romper
el silencio.
-Bien... pero...- Después, su sonrisa se desvaneció.
-¿Qué ocurre?- Me preocupaba que no sonriera. Me preocupaba
que estuviera triste. Me preocupaba ella.
-Es... mi padre. Me está amenazando con cambiarme el próximo
año de instituto.- Volteó para decírmelo de frente. - Dice que no aprovecho la
oportunidad de estudiar aquí... No quiero irme. Por favor no le digas a nadie,
sólo tú lo sabes hasta ahora.-
Toda mi felicidad desapareció en menos de lo que esperaba «
¿Se va? ¿Es en serio? » No puedo permitir que se vaya. Sería como darme un tiro
en la cabeza.
-Yo tampoco.- En ese instante, SeeU rompió en llanto. «
Menos mal que todos se han retirado ya... » Ella se veía tan triste... lo que
me ponía triste a mí también; pero llorar con ella sería inútil. Sólo la
abracé, ella hizo lo mismo y no la solté hasta que terminara de desahogarse. No
pensaba soltarla.
-En ese caso, hay que demostrarle a tu padre lo que puedes
llegar a ser.-
-¿Cómo?- Secó las lágrimas de sus ojos y prestó gran
atención.
-Debido a que estás en un grado más avanzado al mío, no
puedo ayudarte en todo, pero si reunimos a más, podemos ayudarte a mejorar en
los estudios. Así, no te cambiarán de instituto.-
Su cara se iluminó nuevamente, la idea le agradaba. Me
abrazó con toda su fuerza, feliz de nuevo.
-Gracias.- Dijo con suavidad.- Muchas gracias.-
-De nada.- Respondí con una renovada esperanza.
-Eres el mejor amigo que una chica pueda tener.-
"Amigo". No es lo que esperaba, pero está bien.
Siempre y cuando eso me permita estar cerca de ella.
Mundo Vocaloid CAPÍTULO 4 : Declaración de Guerra
:::Perspectiva de Lily:::
La primera clase del lunes resultaba ser la más aburrida de
la semana, y también la más larga : historia. Los astros parecían estar en mi
contra, pues la directora llegó al aula y pasó 20 minutos sermoneándonos acerca
de una rollito que hicieron unos chicos en la entrada. «¿Y A MÍ ESO QUÉ?» Por
suerte, recibí un pequeño trozo de papel arrugado de parte de Yuukai.
"¿Tienes idea de qué habla?"
"Unos tontos que hicieron el oso en la mañana"
"Al menos nos está quitando clase..."
"Sí, lo sé. Si sigue así una media hora más, por mí
perfecto"
Entonces dejamos de escribir para que no nos descubrieran.
Pero en ese momento, la directora de marchó. Luego, el profesor siguió
hablando, y hablando, y hablando... y hablando... y habla...
...Lily...
Después, sentí que alguien tomaba mi hombro. Era Ted. Me
volteé hacia él y pude contemplar a sus espaldas el salón de clases vacío.
-¿Ted?- Pregunté desconcertada y con los ojos entrecerrados.
-Sí...- Respondió con una amable sonrisa.
-¿Qué pasó?-
-Te quedaste dormida. Ya todos salieron al receso.-
-Entiendo... entonces no tienes demorarte aquí conmigo.-
-En realidad, quería ver si podíamos comer juntos.- Debo
admitirlo, este chico sabe tratar a las mujeres.
-Claro.- Sonreí recogiendo mis cosas y sacando mi almuerzo.
Caminamos juntos por los pasillos buscando el sitio donde se
encontraban los amigos de Ted; cruzamos el laberinto de arbustos que hay en una
pequeña zona del patio, el cual conducía a una hermosa área de bancas y césped,
parecido a un parque. Ahí, en una de las bancas, comían Dell, Gumi, Mew y
YOHIOloid.
-¿Por qué tardaron tanto?- Preguntó Mew amablemente. Su
larga cabellera negra resplandecía con el brillo del Sol y le daba un toque de
tranquilidad a su aspecto.
-Una pequeña demora, tan sólo.-Respondió Ted, tomando
asiento.
-Me quedé dormida en clase.- Sonreí un poco nerviosa. Ted
nunca me había invitado con sus amigos, a pesar de que los conocía a todos. Se
sentía extraño.
-¿De verdad?- Preguntó YOHIOloid con entusiasmo.- ¿Y no te
descubrieron?-
-Hasta donde yo sé, no.-
-Pues claro que no, Lily es buena para no hacerse notar.-
Añadió Gumi, con una sonrisa extraña.
-No sé ustedes, pero yo tengo hambre.- Concluyó Dell,
tomando una hamburguesa en sus manos y devorándola con la mirada.
-Yo también, mejor comamos.- Dijo Mew con tono fatigado.
La estancia daba una sensación de libertad, tal vez por sus
dimensiones tan enormes, hacía que te sintieras en cualquier otro lugar, menos
una escuela. De una u otra forma, me sentía perseguida, observada. La vergüenza
me invadió y puso al rojo vivo mis mejillas sin razón.
-Lily, ¿Estás bien?- Preguntó Dell extrañado.
-Estoy bien, gracias-
-¡Bien Lily!...-Espetó Gumi- ¿Piensas entrar al concurso de
belleza anual de la escuela?- En ese momento, una sonrisa incontenible y
aterradora se dibujó en su blanco rostro.
-La verdad, no sé...- « ¿Eres retrasada? ¡Claro que voy a
entrar! Pero no sólo eso. VOY A APLASTARLAS A TODAS. » - No estoy segura.-
-Eres linda, serías una gran candidata.- Aseguró Mew.
-Aunque creo que si alguien aquí te puede calificar, el ideal es Ted.
-¡¿Qué rayos?!- Ted se sonrojó y todos se echaron a reír.-
¡No digas eso, Mew!-
-Ya, ya. Lo siento..-
-¿Tú no entrarás?- Repuso YOHIOloid con tono infantil.
-Oh, no. Este año me reservo mi belleza para mí misma.-
-Yo no la veo...- Dijo Dell observando a la chica. Acto
seguido, ésta le dio un golpe.
-¡Tonto! Nunca le digas eso a una chica.-
-¿Chica?-
Un estruendo se escuchó en el pequeño parque de la escuela.
Todos nosotros nos volvimos repentinamente el centro de atención. « Lo admito,
no se siente tan mal. »
-En fin, ¿Tú entrarás, Gumi?-
-Lo más probable es que entre. Pero veo que tendré más
competencia esta vez.- La chica comenzó a mirarme sin disimulo.
-Sea quien gane, tienen nuestro apoyo.- Comentó Ted. Luego,
tomó mi mano y la apretó ligeramente, como diciendo "Y va en serio".
Hice lo mismo. "Gracias". "De nada".
Mundo Vocaloid CAPÍTULO 3: Sin problemas, no hay diversión
:::Perspectiva de Miku:::
Ésta mañana Neru decidió ir sola al instituto, es muy
extraño, ya que siempre prefiere venir con Teto y conmigo.
-Odio a ese idiota. Volvió a darme el almuerzo equivocado.-
Dijo Teto molesta mientras revisaba su mochila.
-Al menos agradece que te prepara el almuerzo y lo pone en
tu mochila. Mi hermano no hace eso ni en sueños.- Tomé una bolita de chocolate
y la comí satisfecha. Estaba apresurada porque había olvidado guardar mis
libros después de hacer mi proyecto hasta las dos de la mañana. Mágicamente, la
fecha de entrega se adelantó casi un mes.
-¿Segura que no quieres que me ponga al volante? Estás muy
desvelada y no es que no confíe en ti, pero aprecio mi vida.- Sí, lo admito.
Estoy viendo doble mientras manejo un auto.
-¿Sabes qué? Hazlo.- Detuve el auto y me pasé al asiento del
copiloto. A punto de quedarme totalmente dormida, Teto golpeó mi espalda con
fuerza y de mí salió un gran eructo.
-¡Agh! Se nota que no has comido. Toma mi batido.- Me
entregó un vaso enorme y lleno de licuado de mango.-Tómalo todo, luego compro
otro en el receso.-
-Está muy bueno, ¿Dónde lo compraste?- No podía dejar de
tomarlo, tal vez era mi estómago que exigía la comida, o que cuando tienes
hambre cualquier cosa es un manjar. No importaba ya, porque me lo terminé.
-En un snack que está cerca de aquí, luego te invito. Ahora
no, porque llegamos tarde.- Cielos, Teto es tan buena amiga que no me lo creo.
Tengo suerte de tenerla a mi lado siempre, eso seguro. La energía en mí se
restauró un cuarenta por ciento, lo suficiente para un día de escuela.
-Por cierto, Teto... ¿Escuchaste que el concurso de belleza
será la próxima semana?-
-Ah, sí. Pero este año no pienso entrar.-
-¿Por qué? Siempre estás entre las mejores. Además, tal vez
hasta novio consigues.- La cara de Teto se tornó roja como un tomate y debo admitirlo,
me encantaba verla así.
-¡No digas eso!-
-No entiendo por qué no.-
-Este año van a entrar más chicas, y todas son muy bonitas.-
-¿Como quién?-
-Como Luka, Meiko, Lily, Haku...-
-Aún así, reconsidera lo del novio.-
-No quiero un chico que sólo se fije en la cubierta, sino en
el relleno.-
-Deja de provocarme más hambre de la que tengo.-
-Ok, ok, como sea, ya llegamos.- Ambas bajamos de mi auto y
nos dirigimos a la entrada, pero algo estorbaba. Una barrera de personas
bloqueaba la entrada.
-¿Qué está pasando aquí?- Pregunté desconcertada
aproximándome a la multitud. No alcancé a ver mucho, sólo a Gumo, que parecía
desmayarse. Luego vi que Iroha corría lejos y traté de seguirla.
-¡Iroha! ¿Qué ocurre?- Cuestionó Teto corriendo, también.
-¡Son Gumo y Yuma!- Respondió la chica perdiendo la
respiración.
-¿Qué pasa con ellos?- Dije de forma agitada.
-Están heridos... pelearon.- Iroha comenzaba a perder
velocidad a medida que llegaba a la enfermería.
-¿Por qué corren en el pasillo?- Dijo un profesor enfurecido,
acto seguido, Teto y yo nos detuvimos, dejando que Iroha fuera por la ayuda,
mientras nosotras dos explicábamos el resto de la situación. Me pregunto qué le
pasaría a Gumo en ese entonces. Mientras Teto seguía evitando los problemas,
decidí buscar a Gumi para explicarle lo que pasaba con su hermano; luego, ambas
nos dirigimos hacia el montón de gente que había disminuido ligeramente al
igual que el ruido. Entonces contemplamos la imagen de Iroha e IA ayudando a
Gumo y Yuma, ambos heridos gravemente. El suelo estaba cubierto por espesas
manchas rojas y pisotones marcados. La situación estaba muy mal, pero decidí no
entrometerme. Casos así requieren de discreción...... Lástima que no todos
entienden eso.
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