jueves, 10 de julio de 2014

Mundo Vocaoid CAPÍTULO 1: Un nuevo día comienza

:::Perspectiva de IA:::

Esta mañana llegué al instituto y vi algo fuera de lo usual. Frente a la puerta de entrada se observaba un círculo de estudiantes que gritaban mientras veían una pelea. En la pelea estaban Gumo y Yuma. En el preciso momento en el que vi a Yuma se detuvo mi corazón. Le lancé la mochila a mi hermano IO quien casi se cae por cargar tal peso así de repente.

-¡Toma mi mochila!- Corrí hasta el montón de gente y no se cómo, pero atravesé la barrera de personas y pude llegar hasta Yuma, que estaba tirado en el piso sangrando, igual que Gumo. -¿No te he dicho que dejes de hacer esto? - Le pregunté con tristeza. Le había advertido siempre que pelear tanto le hacía daño. Pero al parecer nunca me escuchó.

-Estoy bien, de veras.- Contestó Yuma. Era una evidente y total mentira. Su expresión delataba el dolor que sentía. Además estaba sangrando mucho de un lado, cerca del abdomen.

-No es cierto, mírate nada más.- Saqué unos pañuelos de mi mochila y cubrí su herida. Yuma a penas podía moverse, me dolía tanto verlo así, era la primera vez que estaba tan herido.
Yuma siempre fue así de despreocupado, pero no creí que llegaría a estos límites. Se me acababan los pañuelos blancos y me sobraban de los rojos, y comencé a entrar más en pánico.

-¡Que alguien llame a la enfermería!- Grité desesperada. Entonces mi compañera de clase Iroha salió corriendo hasta el instituto. -No te preocupes Yuma, ya viene alguien a ayudarte.- Fue entonces, cuando él tomó uno de mis mechones de cabello y lo retorció, luego lo dejó tal y como estaba. Tomó mi barbilla y acercó mi cara a la suya. -Gracias por estar siempre conmigo.- Me miró a los ojos, no puede ser. Sus rasgados ojos verdes limón. Luego sus labios rozaron ligeramente los míos. Pero él no me besó. -No quiero manchar tu rostro blanco con mi sangre. Sería arruinar una bella obra.- Yuma no manchó mi rostro con su sangre, pero sí mi cabello. Sus manos recorrían mi cabellera y dejaban pequeños rastros de sangre. ¿Dónde rayos estaba la enfermera?

-¡IA! ¡Yuma! ¡Ya vine! Perdonen si tardé, pero me detuvieron en el pasillo y tuve que dar explicaciones.- Iroha era tan sincera, que era imposible no creerle. Una vez que detuvieron el sangrado de Yuma y de Gumo, me decidí a pedirles una explicación.

-¡Tontos! ¿En qué estaban pensando?- Pregunté bastante molesta con los dos. Me habían dado un susto. Pero ninguno me respondió.

-Pudieron haberse hecho algo grave. - Añadió mi amiga CUL.

-Tienen razón esta vez fueron muy lejos.- Comentó Lapis, cruzada de brazos como una madre regañando a sus hijos.
-¿Qué creen ustedes que diga la directora? - Dijo Iroha muy angustiada, mirando hacia los pasillos. Para ser sincera, yo tampoco sabía qué clase de problema se aproximaba.

-Bueno, ahora que todo está más "calmado", ¿A qué se debía todo ese conflicto?- Debo admitirlo, me moría de curiosidad. Sobre todo si existía la posibilidad de que yo tuviera que ver en ese asunto. « Yuma. Bueeeno... Yuma peleando. Bueeeno... Yuma peleando por mí. ¡Buenísimo! »

-Bien. Les diré. -Prosiguió Gumo.- Veníamos los dos con Kaito y León al instituto. Hablábamos bien, ¡Hasta que Yuma dijo que se había acercado a mi hermana Gumi!- Todas nos sorprendimos. No era del tipo de comentarios que solía hacer Yuma. Pero dejamos que Gumo continuara hablando; en el fondo, nos moríamos por saber lo que pasó.

-¡Eso no es verdad! Yo jamás me acercaría así a Gumi...- Me estaba muriendo en el interior.  « ¿Yuma? ¿Cerca de Gumi? Digo, es linda y todo, pero no es para Yuma. Yo tal vez no sea tampoco para Yuma, pero sí se algo. Yuma sí es para mí. No me importa quien sea, no dejaré que estén cerca de Yuma. » -...Sé que es tu hermana y además, no me gusta ella.- Sentí un gran alivio. « A Yuma no le gusta Gumi. Pero tal vez tampoco le gusto yo. ¿¡Por qué tiene que ser tan difícil!? » .

Entramos a clases todos juntos, a la hora exacta. Pero los demás se nos quedaban mirando como si viniéramos de otra galaxia y murmuraban en voz baja. Ya todos se habían enterado del drama. ¡Qué vergüenza! No podía voltear a ver a nadie sin que me observaran raro. ¿A caso fui muy obvia?. Realmente no me interesa si Yuma se entera de que me gusta, al contrario he pensado en decirle. ¿Y qué si me rechaza? Él sabe perfectamente cómo seguir siendo amigos sin problemas. Eso es lo de menos. La cosa es que no le he dicho nada porque prefiero que se entere por su cuenta. Es mejor. O al menos eso pensaba yo.


Por un lado, me gustó que Gumo le haya dado una paliza a Yuma. No porque quisiera verlo sufrir o llenar una caja entera de pañuelos con su sangre, no. Sino porque así Yuma aprenderá que ni el destino ni yo lo dejaremos acercarse de nuevo a ninguna chica a parte de mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario